lunes, diciembre 04, 2017

San Carlos Borromeo – 4 de noviembre

«Cardenal arzobispo de Milán, otra de las grandes figuras de la Iglesia. Ascendió al cardenalato apenas entrado en la veintena. Ejerció su fecunda misión pastoral sellándola con su gran caridad, ardor apostólico, piedad y devoción»
Depiction of Charles Borromeo in a stained glass window
Wikimedia

Entre otros santos, este ilustre cardenal fue contemporáneo de Felipe Neri, Ignacio de Loyola, y Francisco de Borja. Se convertiría en una de las figuras representativas de la Contrarreforma. California honra su memoria con una misión que lleva su nombre gracias al gran apóstol franciscano y santo mallorquín, fray Junípero Serra, que lo eligió para nominar su segunda fundación en 1770. Los restos mortales de este heroico misionero, que fue beatificado por Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988, se custodian en el Duomo de Milán.
Carlos nació el 2 de octubre de 1538 en la fortaleza de Arona, propiedad de sus padres, los nobles Gilberto Borromeo y Margarita de Médicis, hermana del papa Pío IV. Era el tercero de seis vástagos, aunque la familia vivió la tragedia de la desaparición del primogénito que se cayó de un caballo. Precisamente este suceso fue interpretado por el santo como una señal del cielo que le invitaba a centrarse en la búsqueda del bien, para no ser sorprendido por la postrera llamada de Dios sin estar preparado. Fue un niño devoto, prematuro en su vocación, muy responsable, como lo fue en la asunción de las altas misiones que le serían confiadas. Con solo 12 años recibió la tonsura. Luego cursó estudios en Milán y en la universidad de Pavía, formación que completó provechosamente, a pesar de que no era excesivamente brillante, y además tenía una seria dificultad para expresarse. Su conducta intachable, en la que se advertía su gran madurez, le convirtió en modelo para otros estudiantes.
Ya había muerto su hermano mayor, cuando determinó ser ordenado sacerdote después de renunciar a sus derechos sucesorios y a los bienes que llevaba anejos. También se alejó de una vida, que sin ser disipada, era bastante despreocupada, por así decir. El lujo, la música, y el ajedrez formaban parte de su acontecer. Se doctoró a los 22 años. Unos meses antes, en enero de 1560, su tío Giovanni, elegido pontífice Pío IV tras la muerte de Pablo IV, lo designó cardenal diácono. Con posterioridad le encomendó la sede de Milán, a la que ascendió como arzobispo a la edad de 25 años, y en la que permaneció hasta el fin de sus días. Evidentemente, su carrera estaba siendo meteórica. Por si fuera poco, el pontífice añadió nuevas misiones como legado de Bolonia, de la Romagna, de la Marca de Ancona, del protectorado de Portugal, de los Países Bajos, de los cantones de Suiza y otras. Fueron tantas y de tal envergadura las responsabilidades que recayeron sobre él que no pueden sintetizarse en este espacio. Asumió todas con dignidad, y lo más sorprendente: aún sacaba tiempo para ocuparse de asuntos familiares, hacer ejercicio y escuchar música.
Como Pío IV lo retuvo junto a él, inicialmente no pudo afrontar in situ los graves desórdenes que había en Milán. Un día el arzobispo de Braga, Bartolomé de Martyribus, acudió a Roma, y Carlos le confesó: «Ya veis la posición que ocupo. Ya sabéis lo que significa ser sobrino, y sobrino predilecto de un papa, y no ignoráis lo que es vivir en la corte romana. Los peligros son inmensos. ¿Qué puedo hacer yo, joven inexperto? Mi mayor penitencia es el fervor que Dios me ha dado y, con frecuencia, pienso en retirarme a un monasterio a vivir como si solo Dios y yo existiésemos». El consejo que le dio el noble prelado luso fue que se mantuviese fiel a su misión. Pero más tarde, Carlos supo que el motivo del viaje de este obispo había sido renunciar a la suya, y naturalmente le pidió una explicación, que aquél le proporcionó con sumo tacto y delicadeza.
Gracias a su fe, tesón y energía logró que salieran adelante proyectos de gran calado en circunstancias adversas y sumamente difíciles. Fue un hombre de oración, caritativo, exigente y severo consigo mismo, piadoso y misericordioso con los demás, muy generoso con los pobres a los que constantemente daba limosna; un gran diplomático y defensor de la fe, así como restaurador del clero. Convocó sínodos, erigió seminarios y casas de formación para los sacerdotes,  construyó hospitales y hospicios donando sus bienes, visitó en distintas ocasiones la diócesis, alentó en la vivencia de las verdades de la fe a todos, etc. Fue un ejemplar pastor entregado a su grey que luchó contra la opresión de los poderosos, e hizo frente también a las herejías, además de cercenar las costumbres licenciosas. «Las almas se conquistan con las rodillas», solía decir, sabiendo el valor incomparable que tiene la oración, siempre bendecida por Dios.
Pío IV murió en 1565 y Carlos pudo regresar a Milán. Desempeñó un papel decisivo en el Concilio de Trento y no tuvo reparos en sujetar a los religiosos y al clero con una severa disciplina. Por este motivo, los violentos se cebaran en él al punto de atentar contra su vida, como hizo Farina en su fallido intento el 26 de octubre de 1569, después de haberla tasado en veinte monedas de oro. Durante la epidemia de peste su objetivo principal fue atender a los enfermos acogidos en su propia casa; palió las carencias que tenían para poder vestirse utilizando los cortinajes del palacio episcopal. En 1572 participó en el cónclave que eligió a Gregorio XIII. Ese mismo año se convirtió en miembro de la Penitenciaría Apostólica.
Cuando en Milán se desató la epidemia de peste en 1576, socorrió a los damnificados, consoló a los afligidos enfermos en los lazaretos y ayudó a dar sepultura a los fallecidos. En 1578 fundó los Oblatos de San Ambrosio, congregación de sacerdotes seculares, las «escuelas dominicanas», una academia en el Vaticano, fundó el Colegio helvético para ayudar a los católicos suizos, y encomendó a Palestrina la composición de la Missa Papae Maecelli, entre otras acciones. Maestro y confesor de san Luís Gonzaga, le dio la primera comunión en julio de 1580. Sus conferencias y reflexiones se hallan compendiadas en la obra Noctes Vaticanae. Murió el 3 de noviembre de 1584. Pablo V lo beatificó el 12 de mayo de 1602, y también lo canonizó el 1 de noviembre de 1610.

El legendario espía británico Oswald Rayner fue el que pegó el tiro de gracia a Grigori Yefímovich Rasputín. Por José Segovia

Eso es lo que se aseguraba en el programa Timewatch, de la BBC, en 2010. Los rumores de que los servicios secretos británicos estaban implicados en el asesinato comenzaron a circular días después de producirse, cuando Rasputín fue enterrado, en 1917, hace ahora cien años.

Lo envenenaron, pero Rasputín no se moría

Este monje de origen campesino ingresó en la secta cristiana Jlystý (flagelantes), cuyos miembros creían que el dolor encaminaba a la fe verdadera. En sus reuniones, los militantes se fustigaban a latigazos para luego practicar sexo en orgías multitudinarias. Sin formación alguna, Rasputín viajó a Petrogrado (San Petersburgo), donde logró introducirse en palacio y seducir a la zarina Alejandra gracias a su mirada penetrante y a sus supuestas habilidades como curandero.
El estallido de la Primera Guerra Mundial no solo puso a Rusia contra las cuerdas, sino también al propio Rasputín, que fue acusado de ser un agente a favor de Berlín. El origen alemán de la zarina y la influencia que ejercía el monje sobre ella y sobre su esposo, el zar Nicolás II, animó a varios nobles a elaborar un complot para acabar con él.
La madrugada del 30 de diciembre de 1916, el príncipe Yusupov llamó a Rasputín con el pretexto de que su esposa, Irina, deseaba verlo. En realidad, quien lo esperaba era el propio Yusupov y el parlamentario Vladímir Purishkévich. Ambos trataron de envenenarlo, pero el monje se resistió a morir. Sus propios verdugos contaron que finalmente efectuaron varios disparos para acabar con su vida y que arrojaron su cuerpo a las heladas aguas del río Neva.
Al parecer, en la escena del crimen estuvo presente Oswald Rayner, un agente de la inteligencia británica que trabajaba con un oficial llamado John Scale. Investigadores del programa de la BBC obtuvieron de los herederos de Scale varios documentos en los que el oficial se refiere a Rasputín como la encarnación de «fuerzas oscuras». Cabe recordar que en aquel momento seguía su curso la Primera Guerra Mundial y que Rusia y Gran Bretaña luchaban juntas contra Alemania. Es probable que Londres decidiera involucrarse en ese asesinato para evitar que Rasputín convenciera al zar de firmar unilateralmente la paz con el káiser.

Sospechas en palacio

Días antes del asesinato de Rasputín, la zarina Alejandra había oído rumores sobre la intención de los servicios secretos británicos de matar a su reverenciado monje.

La conexión británica

En sus memorias, el príncipe ruso Yusupov reconoce que había informado del complot al agente británico Oswald Rayner, con el que había coincidido en la Universi-dad de Oxford durante su juventud.

Memoria de un criminal
Javier Fernández-Lasquetty
Vicerrector de la Universidad Francisco Marroquín.
 
 
Acaba de darse a conocer el fallecimiento de Fidel Castro. Su muerte no me produce alegría. Lo que me produce horror es recordar su vida. Es la vida de un criminal hambriento de poder e hinchado de arrogancia. El más antiguo tirano del mundo, con un reguero de dolor, de sangre y de miseria que se ha prolongado por más de 57 años ininterrumpidos, aunque en los diez últimos hubiera dado en herencia ese poder tiránico a su hermano.

Conquistó al poder gracias a la mentira, más que a las armas. Mintió a los cubanos y al mundo entero haciéndoles creer que su revolución daría más libertad. No llevaba ni semanas en el poder y ya estaba asesinando rivales políticos. No habían pasado muchos meses y ya estaba declarando abiertamente que Cuba se había hundido en la negrura del comunismo, del que sigue sin salir.

Habrá a partir de hoy quienes le rindan homenaje. No solo los que ven en Pablo Iglesias una reencarnación barata del tirano con barbas. También todos aquellos, como los ministros de Felipe González, que fueron en peregrinación a La Habana a dejarse humillar por un engreído que se divertía teniéndolos hasta la madrugada en la ansiedad de la espera, a ver si el comandante se dignaba pasarse un rato a reírse de ellos.

Fidel Castro no merece un homenaje, ni tampoco el olvido. Habrá que recordar siempre su maldad, para que su régimen se entierre con él, y para que Cuba sea al fin libre.

Merecen un homenaje millones de cubanos. Merece un homenaje Huber Matos, que combatió en Sierra Maestra y padeció luego décadas de prisión por negarse a aceptar a Castro como autócrata comunista. Merecen el recuerdo Armando Valladares, justamente reivindicado en un impresionante video del Becket Fund, como también todos los fusilados en los primeros años del castrismo, de los que casi nunca se habla. Merecen un homenaje quienes creyeron inicialmente en Fidel, pero tuvieron la decencia de decir en voz alta que era un criminal: Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infante, Martha Frayde, y muchos más. Lo merecen los que sufrieron una persecución cruel, capaz de hacer arrodillar en medio de una multitud vociferante a María Elena Cruz Varela, y obligarle literalmente a tragarse los poemas que había escrito. Como justo sería hoy recordar, no al macho alfa asesino, sino al poeta Reinaldo Arenas, en visto de lo poco que de él se acuerdan los movimientos de reivindicación LGTB.

Hoy es el día de recordar a Oswaldo Payá, el valiente que tuvo el talento de agarrar la propia legislación castrista para forzar un cambio imposible, y que pagó con su vida la osadía. Vaya hoy nuestro homenaje a todos los encarcelados en la cacería de la Primavera Negra de 2003: el escritor Raúl Rivero, Alejandro González Raga, Omar Pernet, Regis Iglesias, Héctor Maseda, Martha Beatriz Roque, y un largo etcétera de hombres y mujeres valientes.

Homenaje lo merecen Blanca Reyes, Berta Soler, Laura Pollán y todas las Damas de Blanco, insólito testimonio de coraje y de inteligencia. Hoy es un día para homenajear, en fin, a Carlos Alberto Montaner, símbolo de la integridad, de la tenacidad y del talento, que no ha dejado ni un solo día de los últimos 57 años de hacer algo útil en favor de la libertad de su patria cubana.

Han sido muchas personas las que han muerto por culpa de Fidel Castro. Por culpa de un comunismo que a tantos europeos les ha servido para divertirse con una revolución que, vista de lejos, les daba una alegría al cuerpo. ¿Por qué tantos hablan del exilio cubano como si los culpables fueran los exiliados, y no quienes han convertido la maravillosa isla en un lugar invivible?

Yoani Sánchez, otra de las personas a las que debemos hoy recordar con respeto, hablaba de forma emocionante hace pocos meses de una historia triste. Triste y multitudinaria, porque es la historia de las últimas tres generaciones de cubanos. Millones de personas a las que el vanidoso Fidel Castro les ha dejado muy pocas alternativas: sufrir la represión, tirarse al mar, o aguantarse con una existencia estrecha de oportunidades y ausente de libertad.

Libertad para Cuba.

Este artículo fue publicado originalmente en Libertad Digital (España) el 26 de noviembre de 2016.
 
 

100 años de comunismo = 100 millones de muertos
Javier Fernández-Lasquetty
Vicerrector de la Universidad Francisco Marroquín.
 

El comunismo le ha costado a la humanidad 100 millones de muertos, como recopilaron concienzudamente Stéphane Courtois y un equipo de historiadores en ese libro imprescindible que es El libro negro del comunismo, que la izquierda se ha cuidado de convertir hoy en imposible de encontrar incluso en Amazon.

El comunismo fue una ideología dedicada al crimen desde el primer minuto de su existencia, como han recordado en días recientes autores tan relevantes como Richard Pipes o Stanley Payne, y que ya muy pronto fue denunciado por quienes —como describe Ayn Rand en Los que vivimos— vivieron en carne propia lo que significaba la dictadura del proletariado.

En estos días se cumplen 100 años de la revolución bolchevique, y abundarán los balances y valoraciones. Verán ustedes como habrá unas cuantas, desde la izquierda autodenominada “progresista”, que condenarán los crímenes de Stalin, tal vez incluso los de Lenin… pero salvarán al comunismo, alegando que era un ideal digno de encomio.

No es así. No es que Stalin, Lenin o Mao falsearan o desviaran el ideal comunista. No se puede condenar a estos megacriminales sin condenar al comunismo en sí, como idea y como concepción del poder. El problema no fue que los líderes soviéticos se equivocaran o exageraran en su aplicación del dogma comunista. El problema fue que hicieron exactamente lo que el comunismo es en sí mismo.

El comunismo es en sí mismo una idea criminal, que elimina de raíz la libertad humana, sometiendo minuciosamente la vida de cada persona a los designios y las decisiones de otros. Por eso toda expresión de individualismo o de libertad de pensamiento y de expresión fueron cuidadosamente prohibidos, como George Orwell ilustra en 1984.

El comunismo es criminal porque aniquila la igualdad de los seres humanos, estableciendo quiénes tienen derecho a vivir y quiénes no. Por eso a Mao, a Stalin, o a Lenin, les tuvo sin cuidado que millones de personas murieran de hambre, como describe magistralmente Martin Amis en Koba el Temible.

El comunismo es criminal porque es en su esencia opuesto a la condición humana y a la propia dignidad, a la que reduce a una despreciable insignificancia que no merece mayor atención. Vasili Grossman, que lo conoció bien y en días de guerra, lo describe perfectamente en todos sus libros, y especialmente en el estremecedor Todo fluye.

Por eso en estos 100 años la ideología comunista ha sido culpable de la muerte de 100 millones de personas. El régimen maoísta en China se llevó por delante a más de 60 millones de seres humanos, entre asesinatos, saltos hacia adelante, revoluciones culturales, y hambrunas deliberadamente provocadas. Otros 20 millones cayeron en la Unión Soviética, muchos en el gulag y en las purgas, pero otros muchos —ucranianos, especialmente— en sus casas, hambrientos, requisado por el soviet todo lo que pudiera ser comido. Sin duda el comunismo es la ideología política que ha causado mayor dolor a la humanidad por un período de tiempo más largo, que ni siquiera ha terminado aún.

Por eso es necesario recordar el centenario de la revolución bolchevique, como ha hecho en estos días la Universidad Francisco Marroquín, o como va a hacer Victims of Communism, una fundación que cada vez programa actividades más interesantes. Escuchar el testimonio de las víctimas directas del comunismo, como Armando Valladares en Cuba, o Natan Sharansky en la URSS, ayuda a no olvidar de lo que es capaz el comunismo cuando llega al poder.

El comunismo demostró una capacidad innegable de extender la agitación a través del mundo y a lo largo del tiempo. Mucho sufrieron Europa y Asia, pero también Latinoamérica y África. Aún hoy hay tres estados —Cuba, Corea del Norte y Venezuela— que ponen en jaque la libertad y la tranquilidad de continentes enteros. Movimientos recientes como Podemos son una forma renacida de comunismo, que disfraza su leninismo entre círculos y coletas.

La única forma de vencer al comunismo es la que aplicaron Reagan, Thatcher y, a su manera, el Papa Juan Pablo II: negando de raíz que esa doctrina tuviera nada de idealista, ni parte positiva alguna. No puede tenerla quien en 100 años de poder omnímodo no ha traído otra cosa que tiranía, empobrecimiento y muerte.


Este artículo fue publicado originalmente en Libertad Digital (España) el 6 de noviembre de 2017 y en Cato Institute.

Confirman procesamiento de Cristina como jefa de una “banda”


La Cámara Federal porteña ratificó el fallo del juez Bonadio contra la ex presidenta, en el marco de la causa “Los Sauces”.

La Cámara Federal porteña confirmó hoy el procesamiento de la ex presidenta Cristina Kirchner como supuesta jefa de una asociación ilícita, lavado de activos y dádivas en la causa “Los Sauces”, acusada de simular contratos de alquiler para encubrir retornos de contratistas del Estado.

La Sala I del Tribunal de Apelaciones ratificó también los procesamientos de los hijos de la senadora electa, Máximo y Florencia Kirchner, los empresarios Cristóbal López y Fabián De Sousa, del detenido Lázaro Báez y sus hijos Luciana, Leandro y Martín, según el fallo de 195 carillas.
Los camaristas Leonardo Bruglia y Jorge Ballestero dictaron la falta de mérito a Cristina por uno de los delitos que le había imputado el juez federal Claudio Bonadio para procesarla, “negociaciones incompatibles” con la función pública.
Además, avalaron su decisión de declararse incompetente y girar la causa al juez federal Julián Ercolini, a cargo de otras causas en las que está procesada la ex mandataria: Hotesur y direccionamiento de obra pública en Santa Cruz en favor de Báez. De esta manera, Ercolini será el encargado de enviar a juicio a todos los acusados.
http://adelanto24.com

Las huellas de El Principito: esa historia de Saint-Exupéry que nació en la Argentina

En un castillo de Concordia, ahora en ruina, el piloto de avión y escritor descubrió un mundo mágico que trasladó a su ficción; Buenos Aires fue otro escenario que lo inspiró

 
Silvina Premat

El castillo "encantado" de Concordia
El castillo "encantado" de Concordia.
Un artículo de una revista francesa, fechado en diciembre de 1932 y firmado por Antoine de Saint-Exupéry, se titula: "Princesas argentinas", y cuenta sobre dos jovencitas que vivían en un castillo en la provincia de Entre Ríos, tenían domesticados dos zorros y algunas víboras, y su madre cultivaba rosas. Es el punto de partida para los investigadores que afirman un dato que muchos argentinos aun ignoran: la experiencia vivida por el escritor francés en la ciudad entrerriana de Concordia fue inspiradora del libro más vendido y traducido en todo el mundo después la Biblia: El Principito.
Muchos de los elementos que prueban ese vínculo fueron reunidos por el cineasta Nicolás Herzog en el documental Vuelo nocturno. La leyenda de las princesitas argentinas, estrenado localmente en agosto último (se lo podrá ver de nuevo en Buenos Aires el domingo 10, a las 19, en el Centro Cultural Recoleta) y ganador del Premio Rubino Rubini en el Festival de Cine Documental Sole Luna, en Treviso, Italia.
"Crecí en la ciudad de Concordia donde convivimos con mitos y leyendas en torno del castillo de San Carlos", cuenta a LA NACION Herzog al referirse a las ruinas de una mansión de estilo Luis XV construida por el hijo de un rico banquero francés, Eduardo Demachy, en 1888, en una de las zonas más altas de lo que hoy es el Parque San Carlos, a orillas del río Uruguay, en esa ciudad entrerriana. Demachy y su familia abandonaron la vivienda que pasó a manos del Estado, fue alquilada durante algunos años y saqueada e incendiada después. Pero antes de convertirse en el castillo de los fantasmas, como era conocido por los vecinos, la familia Fuchs, inquilina para diciembre de 1929, recibió la visita del después famoso autor del pequeño príncipe. "Había aterrizado en un campo y no sabía que iba a vivir un cuento de hadas", escribe Saint-Exupéry en el capítulo "Oasis" de Tierra de hombres, libro de relatos sobre los viajes que había hecho como piloto aeropostal.
"En un momento determinado me dieron ganas de indagar qué había pasado e hice una especie de viaje hacia atrás con todo lo que se había producido en torno a esa historia", continúa el cineasta, quien confirmó que tenía una película entre manos cuando accedió a unos audios en los que el mismo Saint-Exupéry describe su intención de hacer una película que unifique los relatos de Tierra de hombres. Se trata de grabaciones que el escritor enviaba al director de cine Jean Renoir para un proyecto fílmico que nunca vio la luz. En el guión Saint-Exupéry vuelve a describir a Susana y Edda Fuchs, las hijas de la familia francesa que lo recibió en Concordia, con un aire de nobleza y de misterio.
El libro más vendido y traducido en todo el mundo después la Biblia: El Principito
El libro más vendido y traducido en todo el mundo después la Biblia: El Principito. Foto: Archivo
Herzog supo de esos audios a través de Clara Rivero, profesora de francés y una de las investigadoras que más sabe sobre la actividad que desplegó Saint-Exupéry en la Argentina como piloto del entonces incipiente servicio de correo aéreo.
"Vino para ocupar el puesto de director de tráfico de la compañía aeropostal argentina, filial de la compañía general aeropostal francesa con la misión de controlar la red de aeródromos que ya existían en la línea a Chile y a Paraguay. Y a él le correspondió inaugurar el primer tramo de la línea a la Patagonia y prolongarla hasta Río Gallegos", cuenta Rivero, cuya investigación impulsó la apertura del departamento en el que vivió Saint-Exupéry en la ciudad de Buenos Aires como un espacio de memoria y homenaje.
Es el departamento 605, del piso sexto de la torre Mitre en la histórica Galería Güemes (Florida 165), en pleno microcentro porteño, y se puede visitar con entrada gratuita. Si bien no tiene mobiliario, en sus muros se exhiben paneles con fotos y textos que reconstruyen las peripecias de Saint-Exupéry. "Mientras vivió aquí escribió su novela Vuelo nocturno, que fue publicada al volver a Europa, en 1931", recuerda Rivero y señala en uno de los paneles las reproducciones de las hojas con membrete de hoteles o bares que Saint-Exupéry usaba para escribir.
Otras de las fuentes indispensables para el trabajo de Herzog fueron Oasis, el documental del fallecido director de cine, también concordiense, Danilo Lavigne, y el trabajo de la guía de turismo y docente Silvina Molina. Hoy directora de un instituto de formación docente en Concordia, Molina llevó adelante la búsqueda de documentación sobre la historia del castillo San Carlos con motivo de su puesta en valor hace cuatro años. El fruto de su trabajo está en el Centro de Interpretación del "castillo" que con o sin guía puede visitarse todos los días. Los esfuerzos de Molina la llevaron a visitar en Francia, durante un viaje financiado por la cancillería argentina, la casa donde creció Saint-Exupéry y, entre otros lugares, la biblioteca nacional francesa donde encontró el artículo de la revista Marianne en el que el escritor deja pruebas de haber vislumbrado princesitas con curiosas actitudes y sueños sin límites.
Según Molina, el mote de "princesas" que Saint-Exupéry dio a esas jovencitas que conoció en Entre Ríos, a las que siguió escribiendo y en cuyas vidas dejo una huella imborrable, su sorpresa al conocer que ellas tenían casi como mascotas a dos zorros y algunas serpientes, y la intención del escritor de llevar al cine esta historia son datos suficientes "para validar que mucho de lo que nació en Concordia tuvo que ver con el punto de partida original de El Principito".

La Cruz Roja identificó a 88 soldados enterrados en Darwin y le entregó al Gobierno la información

Se lo entregó en Ginebra el director de Actividades Operacionales del Comité Internacional de la Cruz Roja al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. 
La Cruz Roja identificó a 88 soldados enterrados en Darwin y le entregó al Gobierno la información
El ADN a los caídos en Malvinas. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, en Ginebra
El Comité Internacional de la Cruz Roja identificó finamente los restos de 88 argentinos enterrados en el cementerio de Darwin de un total de 121 tumbas que permanecían sin nombre y apellido desde el final de la guerra con el Reino Unido, de 1982. El informe completo fue entregado hoy en Ginebra por el jefe de Actividades Operacionales del organismo, Dominik Stillhart, al secretario de Derechos Humanos y Justicia de la Nación, Claudio Avruj, cuyo equipo ahora establecerá una serie de entrevistas con los familiares que aceptaron brindar su aporte de ADN para cruzar los datos con la toma de muestras realizadas por el CICR entre junio y agosto pasado en las Malvinas.
 
 
"Recibimos con mucha emoción de manos de la Cruz Roja Internacional los resultados del procedimiento de identificación de nuestros héroes de Malvinas, que se llevó a cabo en el cementerio de Darwin", dijo a Clarín desde Suiza, Avruj. "Nos alegra saber que será posible devolver la identidad a muchos de los soldados no identificados y con ello brindar respuestas a una gran parte de las familias que esperan hace más de treinta años", afirmó por su parte, Stillhart en un comunicado del CICR. El organismo subrayó además que "asumió esta labor humanitaria forense sin precedentes en cumplimiento de su cometido humanitario. Su único objetivo fue identificar los restos y responder a las necesidades y los intereses de las familias, basándose en su amplia experiencia en el ámbito forense en relación con conflictos armados"
Avruj, por su parte señaló: "Tenemos la convicción de que estamos ante un hito de nuestra gestión en materia de Derechos Humanos y Derecho Humanitario para todos los tiempos. Este procedimiento es también el resultado del regreso de nuestro país a un diálogo abierto y sincero con el mundo, lugar del que nunca debimos alejarnos. En los próximos días, vamos a reunirnos con los familiares en el Archivo Nacional de la Memoria, para entrevistarnos y hacer entrega de los resultados correspondientes", agregó.
La Cruz Roja identificó a 88 soldados enterrados en Darwin y le entregó al Gobierno la información
Cementerio de Darwin, Malvinas. Trabajo de Exhumación de los restos no identificados. Cruz Roja.
Clarín consultó a los especialistas de este trabajo para entender por qué no se pudo determinar una cifra mayor de identidades a ese total de 121 tumbas que llevan en su lápida la frase "Soldado Argentino sólo Conocido por Dios". Dichas lápidas fueron colocadas por el propio CICR al final de la guerra de 1982, cuando se levantó el cementerio de Darwin para los muertos argentinos. En total, hay 230 tumbas, pero sólo 121 permanecieron sin identificar. "Todos los cuerpos son identificables", dijo la fuente consultada. Y agregó que, en primer lugar, no todas las familias han participado del proyecto, es decir, no todas han dado su consentimiento, y con ello las muestras biológicas de referencia (de ADN) y la información que conocida como "datos ante-mortem" para establecer las identidades. Familiares de 107 soldados fallecidos dieron su consentimiento hasta ahora. En segundo lugar, también están las familias que han dado su consentimiento pero su perfil o los perfiles obtenidos no son suficientes para establecer la correspondencia con certeza. El CICR y el Gobierno dijeron que este proceso se encuentra abierto en un banco de datos.
Aún así, las otras que sí llevan lápida con identidad conllevan algunos misterios. Por ejemplo, en dos de las fosas comunes que hay -una con cinco nombres y otra con cuatro, no están enterrados cinco cuerpos. Pero estas no fueron parte del acuerdo entre Londres y Buenos Aires.
La Cruz Roja identificó a 88 soldados enterrados en Darwin y le entregó al Gobierno la información
Resultados ADN en Malvinas. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, en Ginebra con las autoridades del organismo
El acuerdo para llevar a cabo el ADN a las 121 tumbas sin identificar lo firmaron los gobiernos de Mauricio Macri y el de Theresa May a fines de 2016. Este le dio mandato al CICR para realizar el trabajo, en el que colaboró el Equipo Argentino de Antropología Forense, cuyo laboratorio de Córdoba realizó el trabajo de ADN. Un establecimiento en el Reino Unido y otro España, confirmaron dichos resultados.
El siguiente es el comunicado del Comité Internacional de la Cruz Roja emitido hoy.
"Nos alegra saber que será posible devolver la identidad a muchos de los soldados no identificados y con ello brindar respuestas a una gran parte de las familias que esperan hace más de treinta años", afirmó el director de Actividades Operacionales del CICR, Dominik Stillhart. En nombre del CICR, el señor Stillhart expresó su satisfacción por la calidad del proceso, el compromiso y el apoyo de todos los que colaboraron en la operación y los resultados alcanzados.
El equipo forense ha identificado a 88 soldados, que representa una tasa de éxito alta, resultado del riguroso proceso de identificación forense.
Los resultados fueron presentados a las delegaciones de Argentina y Reino Unido en la sede del CICR en Ginebra, en el marco de una reunión presidida por el señor Stillhart. Los embajadores Héctor Marcelo Cima, de Argentina, y Julian Braithwaite, de Reino Unido, encabezaron las respectivas delegaciones. La ceremonia contó con la presencia del Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la República Argentina, Claudio Avruj.
La Cruz Roja identificó a 88 soldados enterrados en Darwin y le entregó al Gobierno la información
Laurent Corbaz. Jefe del Plan Proyecto Humanitario, que realizó la identificación de los restos argentinos enterrados en Darwin. AFP PHOTO / JUAN MABROMATA
En diciembre de 2016, los Gobiernos de Argentina y Reino Unido habían acordado hacer todo lo posible para identificar los restos mortales de los soldados caídos durante el conflicto que tuvo lugar en 1982, en cumplimiento de la obligación que les corresponde, según el derecho internacional humanitario (DIH), de identificar a los muertos en el campo de batalla. De ese acuerdo surgió el Plan del Proyecto Humanitario (PPH), por el cual se ha encomendado al CICR la tarea de identificar los restos de los soldados.
El CICR asumió esta labor humanitaria forense sin precedentes en cumplimiento de su cometido humanitario. Su único objetivo fue identificar los restos y responder a las necesidades y los intereses de las familias, basándose en su amplia experiencia en el ámbito forense en relación con conflictos armados.
Entre el 20 de junio y el 7 de agosto, un equipo de catorce especialistas forenses, provenientes de Argentina, Australia, Chile, España, México y Reino Unido, procedió a exhumar, analizar, obtener muestras y documentar cada uno de los restos mortales sin identificar enterrados en tumbas marcadas con la leyenda "Soldado argentino solo conocido por Dios". Tras un cuidadoso análisis llevado a cabo en una morgue equipada con alta tecnología, instalada provisoriamente en el lugar, cada uno de los cuerpos exhumados fue colocado en un nuevo féretro y sepultado en su tumba original el mismo día de su exhumación.
El análisis genético de las muestras y el cotejo con las muestras de referencia de los familiares se realizaron en el laboratorio forense del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), ubicado en la ciudad de Córdoba, Argentina. En paralelo, otros dos laboratorios en Reino Unido y España se encargaron del control y el aseguramiento de la calidad del análisis de ADN.
Las autoridades argentinas informarán los resultados de manera bilateral y confidencial a las familias que han solicitado la identificación de sus seres queridos.
Las denominaciones empleadas en este documento no implican un respaldo oficial ni la expresión de ninguna opinión del CICR sobre la condición jurídica de ningún territorio, así como tampoco sobre la delimitación de sus fronteras o límites. Cuando a un territorio en disputa las partes interesadas asignan nombres diferentes, el CICR emplea esos nombres juntos, en orden alfabético francés.